Las secuoyas son árboles que pueden superar los 100 m y vivir durante miles de años.
Abrazar un árbol representa una terapia para muchas personas.
En Skri Lanka se encuentra el árbol plantado por el ser humano más antiguo del mundo y que aún sigue con vida, la fecha de plantación fue en el año 288 a. C.
El árbol más alto del que existan registros, fue un eucalipto talado en Australia a finales del Siglo XIX, medía 132 metros.
Varios ejemplares de Gingko Biloba rebrotaron y sobrevivieron al lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima.
Los árboles más longevos registrados son un grupo de pinos en las montañas de California, se estima que tienen una edad de más de 4.600 años.
El árbol más aislado del mundo era la famosa Acacia del Ténere, en el Desierto del Sahara, a más de 400 km. de los árboles más cercanos. Fue destrozada por un conductor borracho en 1973.
El árbol con el tronco más grueso del mundo es el célebre árbol del Tule en Oaxaca, México que es una especie de Ahuehuete con más de 1.500 años de vida cuyo grosor supera los 30 m de diámetro, es muy famoso y visitado por turistas todo el año.
Poema del árbol
La gracia de tu rama verdecida
Antonio Machado
Árbol, buen árbol, que tras la borrasca te erguiste en desnudez y desaliento, sobre una gran alfombra de hojarasca que removía indiferente el viento... Hoy he visto en tus ramas la primera hoja verde, mojada de rocío, como un regalo de la primavera, buen árbol del estío. Y en esa verde punta que está brotando en ti de no sé dónde, hay algo que en silencio me pregunta o silenciosamente me responde. Sí, buen árbol; ya he visto como truecas el fango en flor, y sé lo que me dices; ya sé que con tus propias hojas secas se han nutrido de nuevo tus raíces. Y así también un día, este amor que murió calladamente, renacerá de mi melancolía en otro amor, igual y diferente. No; tu augurio risueño, tu instinto vegetal no se equivoca: Soñaré en otra almohada el mismo sueño, y daré el mismo beso en otra boca. Y, en cordial semejanza, buen árbol, quizá pronto te recuerde, cuando brote en mi vida una esperanza que se parezca un poco a tu hoja verde...
Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.
Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.
Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.
Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.
Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.
Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.
Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.